143.-

recitame

A veces soy un poema, herido de nostalgia, crucificado en la multitud de tu nombre

La hiedra, que prolifera en el jardín de tu boca, es venenosa, y yo, que aún desconozco el antídoto, me desoigo, y siento que podría morir, que merece la pena morir entre los puntos cardinales de esta brújula rota, que me acerca a la incandescencia, al punto de ebullición del vértigo.

Nunca supe cobijarme ni cobijar mi piel de esa hora bruja, en la que inevitablemente, la carne se desboca.

La noche gime y el verso impar de tu boca escribe esdrújulas sobre mi sexo acentuando mi deseo mientras siento que soy un poema inconcluso a las afueras de tu piel.

Ven.

Solo ven y

R  e  c  i  t  a  m  e.

a.c.a.c

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