44.-

Hay noches que no puedo dormir.

Tengo el sexo inundado de memoria.

Rebosas en mí.

Tu lengua incandescente desayuna conmigo mientras el frío del cristal castañetea y mira con envidia mis ojos marinos iluminados de abril

o de ti.

Desde que estás cerca puedo volar y correr (y correrme) en la sinfonía de un gemido mientras Albinoni suena a lo lejos.

La lluvia se ha convertido en una excusa para vivir empapada y sentir como crecen flores en mi vientre cuando eyaculas mi nombre y un torrente de ternura me hace primavera.

Si las vírgenes supiesen de la existencia de tu boca cogerían número para rezarte a solas.

Hay noches que no puedo dormir

en mí.

a.c.a.c

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2 pensamientos en “44.-

    1. aconverac69 Autor de la entrada

      Los recuerdos pueden ser alas o anclas… “La resaca de marzo” bonito verso para un poema. Lo tomaré prestado un día de estos, si me lo permites 🙂 Un beso grande Rafael

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